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Bolivia: El género en la retórica neoliberal

Bolivia: El género en la retórica neoliberal María Galindo
Econoticiasbolivia.com

Impulsada por los organismos internacionales y por las feministas que se llenan de billetes, la "equidad de género" no ha servido en 20 años para cambiar la suerte de las mujeres bolivianas, según el análisis documentado de activistas de "Mujeres Creando"

La Paz, diciembre 22, 2003.- Basta de impunidad sí y basta de cinismo también. Octubre revolución o revuelta, sedición y seducción de masas, ha sido la expresión más radical de crisis del neoliberalismo a nivel continental. Las jornadas de octubre han replanteado completamente la visión de la representación política en la sociedad boliviana y por lo tanto han instalado la tarea de reconstruir las voces colectivas. Es una tarea compleja que no es tarea de vanguardias preclaras, ni de intelectuales pretenciosos, ni menos aún de partidos políticos ni viejos, ni nuevos, ni indigenistas, ni derechistas, porque la función política de esos partidos fue la de silenciar y la de frenar la circulación de la palabra en nuestra sociedad. La posibilidad de reconstruir voces colectivas es tarea ardua de asambleas y despertares organizativos de todos los tamaños pequeños, grandes y pequeñísimos. Despertares organizativos sin tutela, ni caudillismo.

Hora de análisis, hora de clarificación en la que no estamos dispuestas a perder ni el tiempo, ni las energías en servir de palestra a quienes quieren reciclarse una vez más. Y no es que la imagen mental gráfica que tengo del cambio social sea al estilo CNN la de un monumento caído o la destrucción y la explosión de los símbolos de la opresión. No, de ninguna manera, hace rato que nosotras hablando de placer y desobediencia, hablando de creatividad y provocación hemos plasmado otras imágenes del cambio social, otras ideas del cambio social y otros escenarios del cambio social. Hemos plasmado imágenes festivas y convocantes con lenguajes atrevidos de penes rosados y hombres desnudos y gordos a los pies del soldado desconocido.

Volviendo a la imagen del cambio social y las jornadas de octubre, me remito a las voces que han conducido la revuelta, han sido y sabemos que no es lirismo, han sido las voces anónimas, las reflexiones cortas, concretas y sencillas de las gentes de a pie desde la resistencia en las calles las que han conducido la revuelta.

Sin embargo, hoy a pocos días y con la sangre aún fresca, con los hombres y las mujeres mutiladas por la violencia estatal de paisaje de fondo, vuelven a copar torpemente la imagen pública y el derecho a la palabra las y los que en 15 años de neoliberalismo sólo representaron a sus apellidos, a sus intereses, a sus familias y a sus mafias, copan la palabra los y las traficantes del voto, y nos devuelven cínicamente nuestros argumentos sobre el derecho a la defensa, sobre la necesidad de construir sobre las bases de su modelo de privilegios nuestros sueños de justicia.

Denuncian que no podemos sino pensar nuestra sociedad a partir de ellos y ellas y a partir de sus planes y a partir de sus leyes y de sus caras. Y por eso dedico este último articulo del año a aclarar una vez más las imposturas de las tecnócratas neoliberales de los partidos y las oeneges con respecto a los avances de las mujeres en nuestra sociedad, lo hago además con la promesa de no regresar sobre el tema puesto que este 2004 nos depara un arduo trabajo de discusión y reconocimiento entre nosotras, las otras, las malas, las feas, las locas y las desesperadas.

Decorando los interiores del modelo

La equidad de género es una fórmula verbal repetida sin contenido y las más de las veces con absoluta ignorancia, repetida en la tele y las radios, de cuando en cuando, sobretodo cuando aparece el nombre de alguna mujer estilo Gentile, o cuando no hay mayor argumento que sustentar para supuestamente legitimar presencias vanales de mujeres dentro de la vida pública. La presencia de las mujeres dentro el aparato estatal y la presencia de políticas sociales dirigidas a las mujeres, políticas sin cuerpo, ni unidad, ni incidencia social han sido calificadas como "equidad de género". También he escuchado el concepto a modo de ensayo de contestación de posturas como las de Mujeres Creando, ensayando en la llamada "equidad de género" una especie de equilibrio que nosotras en nuestra apasionada e histérica manera de hacer política perdiésemos.

Yo sólo puedo suponer que tras de la mentada "equidad de género" quienes la defienden deben referirse a alguna forma de igualdad entre hombres y mujeres, es decir mujeres que se conviertan en iguales a los hombres, porque hombres que se conviertan en iguales a las mujeres es risible para patriarcas y machistas y para mujeres ultraconservadoras y reaccionarias como las que sustentan la "equidad de género, es simplemente impensable, o sea que quedémonos en que nos están hablando de una igualdad que implica que mujeres se conviertan en iguales al "hombre".

Pero, además de esa grave connotación patriarcal que el principio de igualdad hombre-mujer esconde en sus entrañas, más allá de eso yo sé que la palabra igualdad muy fácilmente se pronuncia y mucho gusta. Por eso mismo me pregunto de cuál igualdad podemos hablar en una sociedad donde no solamente ninguna mujer es equivalente a ningún hombre sino que tampoco un ser humano es equivalente a ningún otro. Una sociedad dividida jerárquicamente en personas de primera, de segunda y de tercera clase, cuarta, quinta y más.

Una sociedad donde no hay equidad ni equivalencia de ninguna clase, plantear la equidad de género no es incorporar una otra variable de igualdad, sino encubrir la complejidad de las relaciones de opresión injusticia y humillación con las que crecemos, convivimos y nos formamos todos los días en todos los rincones y culturas de nuestra sociedad.

La tesis de la "equidad de género" que desde el punto de vista filosófico está cimentada en una visión liberal de las relaciones sociales lo que significa en sustancia es un reforzamiento del varón blanco burgués como medida y modelo de ser humano. Como modelo en la medida que como ese varón debiésemos querer ser y como modelo en la medida en la que ese varón está siendo el centro de los valores sociales culturales, económicos y políticos de todas las instituciones de una determinada sociedad. En otras palabras la convocatoria es a blanquearse, masculinizarse, heterosexualizarse, occidentalizarse y hacerse potable. ¿me entienden?, ¡ojalá¡. Como ejemplo, recuerden ustedes cuando Sánchez de Lozada presentaba a Víctor Hugo Cárdenas como su candidato a la vicepresidencia, nos decía que no se trataba de un indio de poncho y hojotas, sino de un indio ilustrado y no se refería a la inteligencia y preparación de Víctor Hugo, sino a su gran disponibilidad a occidentalizarse y a dejarse moldear por el gringo neoliberal. A eso me refiero con el varón blanco burgués como modelo. Y este ejemplo que cito es muy válido puesto que entre mujeres e indígenas como causas y sujetos políticos hay un paralelismo importante y porque entre retórica liberal de género y retórica pluricultural también.

Volviendo a la tesis de equidad es una tesis nacida mutilada, destinada a jugar un papel exclusivamente retórico y que no constituye un avance ni para los derechos civiles, ni para los derechos políticos, ni menos económicos de las mujeres de nuestra sociedad, no es un avance es una pantalla, es un maquillaje y una justificación política y cultural del modelo neoliberal.

Más que política, la equidad de género ha sido un enunciado carente de política, es decir carente de efectos concretos a ser aplicados en las relaciones sociales desde el estado o las instituciones.

La transversalidad como trampa

La equidad de género plantea la transversalidad del género de una manera absolutamente simplista, porque aplica la transversalidad bajo el postulado de que el género atraviesa toda la sociedad y todas las condiciones sociales y hasta allí estamos de acuerdo, pero así como la atraviesa, es al mismo tiempo atravesada. En otras palabras, el género no es una categoría de análisis social que puede ser aplicada en su pureza, el género aislado, separado del conjunto de categorías sociales de comprensión de la sociedad no tiene ningún interés ni sentido. Y aplicada de manera aislada nos conduce a conclusiones erróneas como que existieran intereses comunes a todas las mujeres perdiendo las contradicciones por las que estamos atravesadas. No existen intereses comunes a todas las mujeres de una sociedad, lo que existe es un universo de mujeres complejo y heterogéneo que puede generar un proceso político de reconocimientos mutuos y de construcciones de alianzas y solidaridades lo cual es muy diferente que lo que la tesis liberal de la transversalidad nos plantea.

El género es a nuestro entender entonces una categoría central del análisis social porque enmarca y da sentido al resto de las categorías de clase, origen cultural, edad, sexo, opción sexual, etc. No es un aditamento a sumar porque introduce un análisis que replantea la visión de todas las relaciones sociales pero convertido en aditamento es inocuo, es retórico y se convierte simplemente en una variable paralela que decora y no interpela ni subvierte.

Esto que planteo sin duda suena demasiado abstracto como análisis y me disculpo por ello, pero considero que hay necesidad de hacerlo porque la tesis de la "equidad de género" ha venido en realidad bendecida por los organismos internacionales y ha sido asimilada rápidamente por todas las instituciones estatales e incluso por las universidades, su asimilación ha sido tan fluida justamente por su carácter retórico porque a nadie ha incomodado, porque ha sido un barniz "moderno", que no ha servido para replantear ni siquiera las relaciones con la secretaria así que fue fácil darle la bienvenida a la equidad de género porque nada cambia, ni arriba ni abajo.

En 20 de años de neoliberalismo ¿cuánto hemos avanzado sobre esta base de "equidad" las mujeres? Hagámoslo corto:

-Tenemos un puñado de parlamentarias mujeres que son simplemente impostoras mediocres que en ninguna forman representan a las mujeres.

-Hay un conjunto de ONGs. que hacen consultorías y campañas carísimas sin concursos públicos, sin fiscalización de sus fondos y sin participación de sus beneficiarias.

-Ha surgido primero la subsecretaria de género que luego se transformó en viceministerio de la mujer, una institucion que está colada con chicle al Estado, que más parece una prolongación de las ONGs pues se ocupa igualmente de hacer una serie de consultorías costosas que a ningún sitio van.

-Se ha aprobado la ley contra la violencia intrafamiliar que ya en su enunciado pierde su sentido puesto que más del 99% de los casos de violencia intrafamiliar son casos donde la mujer es la víctima y esa ley debió ser hecha para protegerla y para proveerle modos de defenderse de su agresor. Sobretodo porque además los niños y las niñas están protegidos por el código niño, niña adolescente.

-Se aplican dicen de manera transversal la categoría de género en la reforma educativa. Sin embargo siguen siendo las niñas las que no acceden a la escuela de manera masivamente más desventajosa que los niños, son las niñas las más de las veces las desertoras de la escuela. Las mujeres inclusive en las normales técnicas están obligadas a usar uniformes mientras los varones no, a usar mandiles y faldas también en épocas de frío intenso. Cuando una adolescente queda embarazada es expulsada de su liceo, no hay espacios curriculares para el conocimiento ni de su sexualidad, ni de si cuerpo, etc, etc, etc. Todo esto mientras se aplica religiosamente y de manera transversal la "equidad de género" en la Reforma Educativa.

-El microcrédito dirigido a las mujeres y aplicado bajo la modalidad del crédito solidario ha generado a través de intereses abusivos y cobros irregulares la insolvencia de gruesos sectores de mujeres integrantes de la economía informal , el quiebre de relaciones de solidaridad que los bancos, oeneges y financieras han usado a su favor rompiendo el tejido social que da prestigio y autoestima a las mujeres en su entorno, la baja en la calidad de vida de las comerciantes convertidas en deudoras.

-La ley del trabajo doméstico incorporando a las Trabajadoras del Hogar al régimen de la ley del trabajo, ley promulgada por Sánchez de Lozada que como no tenía ninguna política social en mano y ya no sabía que hacer improvisó un acto con algunas de las mujeres lavanderas de la Av. Camacho. Se trata de un sector analfabeto, esclavizado y tan disgregado que no había el peligro de que reclamaran en los hechos el ejercicio de ese derecho. Fue en realidad un acto de burla y demagogia donde no estuvieron presentes las líderes del sector.

-Se promulga el seguro materno infantil, y es justo que así sea no lo negamos. Pero tampoco callamos que finalmente y en primera y en última instancia la mujer es reconocida y existe exclusivamente en función de su condición de madre y no en función de su condición de ser humano, de persona, y menos aún de sujeto histórico. Hitler premiaba a las mujeres mientras más hijos tenían, Aznar da un subsidio extra a las madres cada vez que paren y Sánchez de Lozada promulga el seguro materno-infantil. Gracias por el seguro que mucho de seguro no tiene porque no te dá ni la seguridad de salir sana y salva con tu wawa en los brazos, pero ¿a dónde sales del hospital mujer?

A un trabajo doméstico invisible, al desempleo como destino, a un trabajo sin guarderías, a una maternidad sin paternidad, a una lucha por la sobrevivencia que sostiene no sólo a tu wawa sino a la sociedad en su conjunto.

Mujeres Creando, especial para Econoticiasbolivia.com

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